Laboratorio químico
En el laboratorio químico, como siempre, hay mucha gente trabajando: los estudiantes emiten sustancias puras, en algún lugar por allí suena una fuerte explosión (aparentemente, la reacción otra vez fue en la dirección equivocada). Alfredo Nobelio se encuentra en una esquina y pesa algo en una balanza. Levanta la cabeza, te ve y sonríe:
—¡Hola, hola! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Otra vez traes una sustancia desconocida para que averigüemos qué es?

Cuentas a Alfredo Nobelio lo que sucedió por la noche en el Jardín Botánico y le muestras la bolsa con el polvo blanco.

—Hmm, tengo algunas ideas de lo que podría ser. Harina, azúcar, sal, bicarbonato de sodio... Bueno, ¡verifiquemos lo que recogiste en la escena del crimen!